ITS GOING TO BE A HOT SUMMER – NY2015

ITS GOING TO BE A HOT SUMMER. Mix media, 16 x 22 inc (9 pieces)
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La simple exposición de las imágenes no explica el espectáculo al que vivimos expuestos. Para entenderlo debemos observar la relación social que se establece entre la gente que ha sido mediada por esas imágenes. Porque, como decía Walter Benjamin, la condensación de la violencia y los prejuicios no nos vuelve “más ricos en experiencias comunicables” sino mucho más pobres. Y nos expone “a un campo de fuerza de corrientes devastadoras y explosiones en el centro del cual reposa el minúsculo y quebradizo cuerpo humano”.

Los mercaderes de la información nos tratan hoy como si fuéramos, únicamente, el resultado de esta relación social extrema que hoy construyen las brutales imágenes del espectáculo. Enfermándonos de lo que Theodor W. Adorno llamó el morbo por la carne: una imposibilidad de alejar la mirada del dolor ajeno. Una enferma fascinación por observar meticulosamente el deterioro físico del otro. Una extraña fantasía social que nos lleva a pensar que vivimos constantemente amenazados, constantemente protegidos.

Resistirnos sería combatir de manera constante y rigurosa “la ubicuidad de la moderna cultura de masas que tiende a favorecer las reacciones automatizadas y a debilitar las fuerzas de resistencia individual”. O bien buscar esas formas individuales de expresión en el arte. Siempre en el arte.

Nueva York, 2014. Quiero recrear esta enferma transmisión que nos sacude el miedo inyectado socialmente como si fuera una vacuna contra sí mismo. Y en las nueve semanas del verano, el Daily News y el New York Post bombardean a los habitantes de la ciudad con grandes dosis de terror. Sucesos directamente relacionados con su gobierno y que pretenden explicarlo todo, se cuelan en sus conciencias para mantener el estado de pánico. Simplemente, porque el miedo es un negocio.

Nueva York, 2014. El Daily News y el New York Post plantean un presente caótico. Nueva York parece estar en guerra como Ucrania, Gaza o Iraq. Desde esta isla occidental donde se gobierna la ilusión del mundo y se expande el miedo, manipular a los habitantes de la ciudad resulta sorprendentemente fácil. Así está de afectada la megalópolis que pareciera sentirse capaz de entenderlo todo. Que pareciera tan rica en experiencias comunicables, pero que es tanto más pobre y vive expuesta al campo de fuerza de corrientes devastadoras y explosiones en el centro del cual reposa “el minúsculo y quebradizo cuerpo humano”.